viernes, 2 de noviembre de 2012

OPINION DE LA ENCICLICA LUMEN GENTIUM


ENSAYO
América latina uno de los continentes jóvenes a través de su historia, ha sido marcada durante su itinerario de vida por las huellas del evangelio, trayendo consigo la presencia de muchos evangelizadores del reino que de cierta manera arraigaron semillas de esperanza manifestadas en la persona de cristo. Una de las grandes santas de américa que dejo una huella imborrable es santa rosa de lima, flor de la santidad en el nuevo mundo.
La iglesia  a través del acontecer diario, ha invitado al pueblo americano desde sus inicios al encuentro personal con Jesucristo vivo, encuentro que a través del tiempo ha suscitado la tarea de seguir evangelizando y anunciando la persona de cristo, en la américa de hoy. Tal relación de experiencia con el señor, se logra a través de distintos lugares de encuentro como lo es la sagrada escritura, la liturgia y también en las personas; América latina  vive una situación de pecado pero a su vez, una insistente búsqueda de la verdad, verdad que se concretiza en la persona de Jesús.
Jesucristo ha invitado a la humanidad a vivir la vocación universal de la santidad, misión que interpela al hombre americano, santidad que en ocasiones suele verse muy lejos o muy distante de alcanzar, de allí, que en américa se vive una realidad de manifestaciones de fe desde la piedad popular; como las procesiones, las novenas, devociones entre otros. El encuentro con Jesucristo debe llevar al hombre americano a manifestar su fe en todos los campos de la sociedad  como lo es la educación dando mayor importancia a este ambiente ya que teniendo unas bases sólidas de fe se puede evangelizar  a otros ámbitos, como en el campo social, en la realidad de los derechos humanos, los cuales  se ven violentados,  por ende se ha de acrecentar frente a estos el respeto y el cumplimiento. El fenómeno de la globalización, la creciente urbanización, la corrupción  son temas de mayor preocupación para la iglesia ya que sin una debida formación catequética se puede  caer en la degradación del hombre.
La iglesia llama  a la conversión, transformación de conducta, de actuar de pensamiento frente a la realidad misma donde el hombre se desarrolla y se realiza; una conversión la cual debe ser permanente, pero no desde las fuerzas humanas si no guiados e impulsados por el  espíritu santo, que otorga y da un nuevo estilo de vida, estilo en Jesucristo que es el único  camino para la santidad, no descuidando el sacramento de la penitencia que reconcilia  al hombre con el señor.
El pueblo americano debe ir haciendo camino, un camino que lo conduzca hacia el bien común y al bien universal, desde una perspectiva cristiana, tal camino se manifiesta en la iglesia que es el sendero que lleva a la comunión; es en esta en donde se empieza una iniciación cristiana desde el bautismo siendo participes de la comunión con cristo, comunión que se centraliza en el sacramento de la eucaristía junto con los demás hermanos y con Dios mismo.
Los obispos sacerdotes, diáconos religiosos, laicos comprometidos y todo el pueblo de Dios deben promover la comunión en medio de los desafíos, que presenta la realidad americana, como es el caso de las familias, de los jóvenes, y de los niños que adaptados a una cultura que ofrece cambios en la personalidad de los mismos, separándolos de las normas cristianas y deberes de estas. La iglesia promueve en los jóvenes un dinamismo enriquecedor de encuentro con el señor, ya que estos son la esperanza del futuro; la comunión no solo ha de vivirse desde el ámbito personal de ser cristianos si no, se ha de estar en comunión con el resto de la humanidad sin importar credo raza o sexo, dando  como fruto la solidaridad, en donde se ha de estar en comunión con la doctrina de la iglesia.
Así pues américa debe asumir la nueva evangelización como tarea dada por Jesucristo la cual es enviada  a proclamar la buena nueva; tal encuentro me permite catequizar y evangelizar la cultura, en donde el hombre se ve supeditado a ignorar en algunos casos, sus primeras fuentes de cristiandad. El nuevo mundo debe volver a sus principios cristianos, en donde la iglesia enviada por Jesucristo marcó las primeras comunidades colonizadas y a su vez evangelizadas, creando un ambiente de mayor piedad y amor por la iglesia y por su tarea catequética de ir y proclamar la buena nueva para hacer del hombre americano, un hombre al estilo de Jesucristo que busca constantemente su realización personal y su encuentro con el señor que llama, invita, convoca e incorpora al hombre y a su iglesia desde una experiencia de fe enraizada en el amor al prójimo y en la búsqueda de la vocación universal, a la santidad.





3 comentarios:

  1. la Lumen Gentium es muy interesante pues contiene la gran riqueza de los miembros de la Iglesia llamándonos a los fieles el Pueblo santo de Dios.

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  2. cristo es la luz de todas las naciones, quien anda fuera de la luz, anda en tinieblas

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  3. quien no vive para servir , no sirve para vivir

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